lunes, 13 de junio de 2022


 La playa y la santidad

En un país con paradisíacas playas como Venezuela, no es extraño que entre los lugares más concurridos para aprovechar los días feriados y las vacaciones figuren las playas. Hacia ellas va la gente con sus trajes de baño, cavas, ilusiones, pasiones y problemas. Y donde está la gente, también deben estar sus santos.
El Santo del Amor, antes de ser escogido para cumplir su divina misión de ayudar a quienes se sienten solos y abandonados, ya gustaba de ir a las playas y, debido a sus obligaciones, a veces regresa a ellas.
Después de todo, un santo existe para servir a la gente.
En su infatigable labor para llevar el amor a todos, el Santo del Amor también hará su delivery a las blancas arenas, un escenario ideal para encender la chispa en las parejas y reconciliar a quienes atraviesan un enfriamiento en su relación.

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