lunes, 13 de junio de 2022

Si la vida de un gato callejero puede ser muy dura, imagínense la de un gato de cementerio. Un felino como Leocadio, uno de los personajes principales de El Santo del Amor, tiene que defender su territorio, procurarse alimento entre las yermas tumbas y defender su instintivo impulso de reproducción. Pero no conforme con esto, Leocadio es también el descubridor de la clave para sacar de su eterno descanso al milagroso Santo, el custodio de su sepulcro y su inseparable amigo. Si usted acude al Cementerio General del Sur a visitar al Santo del Amor para pedirle un favor, allí lo verá, como siempre, haciendo la siesta en la entrepierna de la escultura yacente de Nelson Urdaneta, El Santo del Amor.

 

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