Un Santo para todos los gustos
El abanico de las posibilidades de esa divina y compleja actividad del ser humano que es el sexo parece ampliarse y enriquecerse con las nuevas generaciones. Hasta hace algunas décadas la homosexualidad era mal vista y condenada, pero ahora es tan solo una más entre la gama de preferencias para procurarse placer, tales como la ginosexualidad, el pansexualismo, la sapiosexualidad, el no binarismo, la sexualidad fluida, o los que se consideran “queer”. Hay para todos los gustos y las preferencias parece que apenas pueden seguirle el paso a la imaginación. Pero lo que está claro tras este menú de opciones sexuales es la búsqueda permanente del ser humano del gozo y la felicidad, metas por las cuales continuará luchando y hasta implorando a sus dioses. Y en este sentido, ¿debe un Santo, un intermediario del Creador para socorrer a sus fieles, flexibilizar sus criterios y creencias? Sin duda que el Santo del Amor tiene un deber con quienes acuden a pedir sus favores y, a pesar de sus gustos y prejuicios en vida, también debe adaptarse a los nuevos tiempos. Después de todo, un Santo jamás puede discriminar a un alma necesitada.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario