lunes, 19 de diciembre de 2022


¿Es la Santidad un premio a la buena conducta?

De plano, la respuesta parece ser no, si consideramos que Nelson Urdaneta, el famoso Santo del Amor, no fue precisamente un santo en vida. ¿Qué por qué fue escogido por la Providencia para ser el salvador de las mujeres despechadas, las amantes insatisfechas y las almas solitarias? ¿Quién sabe? Tal vez porque gozó de fama de buen amante y de hombre cumplidor en la cama, con un inexplicable atractivo y poder de seducción.

¿Fue un premio o un castigo? Ese es otro misterio divino.

Pero cualquiera que fuera la razón para ganarse el título de paladín de las almas despreciadas, Nelson Urdaneta nos demuestra que la eternidad de un Santo y su misión sin tiempo de caducidad no parecen nada envidiable, a pesar de tener como tarea el placer y la felicidad.

Y es que la Santidad es un trabajo sin derecho a jubilación ni vacaciones y dar placer como oficio no es exactamente una recompensa.

 

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