El gato y el mundo de los muertos
Desde la antigüedad se atribuyen a los gatos poderes para
comunicarse con el mundo de los muertos. ¿Recuerdan la escena de la película de
Constantine donde el actor Keanu Reeves emplea un minino para entrar en el Infierno?
El gato siempre ha sido visto como un portal a otros mundos y sus ojos como las
ventanas a otras dimensiones. En
la novela «El Santo del Amor» un
gato, Leocadio, acompaña al espíritu del protagonista y convierte la tumba
donde descansan los restos de este en su hogar. Gracias a Leocadio se descubre
la manera de activar los poderes del Santo. Él es también su enlace con el mundo
de los vivos, un aliciente para sobrellevar su condición de milagrero penitente
por el bien de la humanidad, porque, después de todo, es una mascota que otorga
algo de “normalidad” a su eternidad de Santo.

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