La Barbie Down
La empresa juguetera
Mattel, en su política de inclusión, ha anunciado el lanzamiento de una nueva muñeca
dentro de su línea «fashionistas»: la Barbie Down. La empresa,
desde hace varios años, viene presentando modelos que toman en cuenta segmentos
de la población tradicionalmente excluidos, como consecuencia de una tendencia
mundial que reclama mayor participación para estos. Así, hemos visto de un
tiempo para acá productos de esta multinacional del entretenimiento con características
fuera de los cánones convencionales de la belleza o la moral, como la muñeca
con vitiligo o la muñeca transgénero.
Parece claro
que esta línea no apunta a una mera estrategia de venta, porque las ediciones
de las «fashionistas» son limitadas y es dudoso que el mercado (infantil en
este caso) sean muy entusiastas con la compra de estos modelos. Podría ser, más
bien, una política de la empresa en favor de una corriente de pensamiento más cónsona
con los tiempos o una manera de cubrir la cuota de la denominada responsabilidad
empresarial.
Sin embargo,
surgen otras inquietudes de relevancia, relacionadas con su consumidor final,
ese público que a nadie puede ser indiferente: las niñas y, por qué no, los
niños, si hablamos de inclusión. ¿Pueden estos nuevos modelos cambiar las consciencias
infantiles?, ¿incidirá esta línea de producción en las inclinaciones o las
preferencias de las niñas y niños? ¿Cómo y cuánto pueden influir los nuevos
juguetes en la forma de ver el mundo de los futuros adultos?

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