El origen de un relato: el Metaverso de Zuckland
A veces un cuento surge de algo tan simple como una conversación casual,
entre bromas por los preparativos para una salida o una visita de amigos. Así
ocurrió con «Otra
viva en Zuckland». En una tarde como cualquier otra, en la sala de la casa de
mi hermana en Austin, sosteníamos una cháchara desordenada sobre mil cosas con
un amigo de la familia, Javier Banchs, y su esposa Carmen Elena, y salió, no
recuerdo por qué razón, el tema del Metaverso y las posibilidades que esto
implicaba para quienes incursionaran en él. La idea de la virtualidad y la
evasión de la realidad siempre es fascinante, pero esa vez, particularmente,
Javier coincidió conmigo en que, a pesar de la novedad y los mundos imaginarios
que pudieran salir de allí, lo cierto es que «un huevón siempre será un huevón,
aquí y en el Metaverso». Claro que se trata de una afirmación muy cruel, que
significa matar las esperanzas de quienes buscan una salida de emergencia o un
escape ante una realidad que resulta agobiante. Este es, precisamente, el punto
de partida de este cuento, incorporado en el libro «El Dientón del Unare y
otros relatos».

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