martes, 30 de mayo de 2023


 

Amelie Weissman y su última voluntad: ser momificada

Cuando entendió que se acercaba su hora final, en 1926, la inmigrante alemana Amelie Weissman, la última habitante de la hacienda Buena Vista de Galipán, sin descendencia, hizo llamar al cónsul de su país de origen para pedirle que se hiciera cargo de cumplir su última voluntad, una solicitud nada común: ser inoculada con la fórmula secreta del Dr. Knoche para convertirse en una momia.

Una versión muy difundida para oscurecer más la leyenda negra alrededor de esta historia asegura que fue el propio cónsul Julius Lesse quien inyectó, contra su voluntad, la sustancia a la anciana. Pero, de acuerdo a otros testimonios y relatos, hasta cierto punto más apegados a los hechos y la lógica humana, Amelie Weissman solicitó al representante alemán que empleara la única dosis existente de la fórmula que ella atesoraba para momificarla y que, luego, llevara su cuerpo junto con las demás momias de los Knoche, la familia que acogió a una huérfana inmigrante y adolescente.


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