Amelie Weissman y su
última voluntad: ser momificada
Cuando entendió que se
acercaba su hora final, en 1926, la inmigrante alemana Amelie Weissman, la
última habitante de la hacienda Buena Vista de Galipán, sin descendencia, hizo
llamar al cónsul de su país de origen para pedirle que se hiciera cargo de
cumplir su última voluntad, una solicitud nada común: ser inoculada con la
fórmula secreta del Dr. Knoche para convertirse en una momia.
Una versión muy difundida para
oscurecer más la leyenda negra alrededor de esta historia asegura que fue el propio
cónsul Julius Lesse quien inyectó, contra su voluntad, la sustancia a la
anciana. Pero, de acuerdo a otros testimonios y relatos, hasta cierto punto más
apegados a los hechos y la lógica humana, Amelie Weissman solicitó al
representante alemán que empleara la única dosis existente de la fórmula que ella
atesoraba para momificarla y que, luego, llevara su cuerpo junto con las demás
momias de los Knoche, la familia que acogió a una huérfana inmigrante y adolescente.

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