El mejor amigo del Santo del
Amor es un expresidente
Durante sus rondas nocturnas
cerca de su mausoleo familiar en el Cementerio General del Sur, el expresidente
Joaquín Crespo conoció a un confundido y recién fallecido Santo del Amor a
finales de los años ochenta. Desde entonces, el espíritu del caudillo, un masón
y bromista incansable, se encariñó con el periodista difunto y se convirtió en
su mentor para descubrir los poderes que le había otorgado la Providencia, así
como el funcionamiento de los misteriosos mecanismos mediante los cuales el
nuevo Santo podía realizar sus milagros.
El expresidente Joaquín
Crespo no sólo es el mejor amigo del Santo del Amor, sino uno de sus colaboradores
en la sagrada misión de consolar a las solteronas, curar a las despechadas y
aliviar a ninfómanas. Incluso, hay quienes creen que al general Crespo también
se puede recurrir cuando se considera que el Santo del Amor tarda en atender alguna
solicitud.

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