lunes, 13 de junio de 2022


 El Santo y la paz de los sepulcros

La paz de los sepulcros no está hecha para los santos. Para ellos no hay reposo. Premiados por su conducta ejemplar en vida, la Providencia les ha reservado una eternidad de servicios. Para el santo la muerte es una prolongación de sus servicios y el aplazamiento indefinido de un retiro para el descanso. Un santo no conoce la jubilación y la muerte es solo el comienzo de su verdadero martirio. Y El Santo del Amor no es la excepción en su misión de consolar y procurar la felicidad de quienes se sienten solos en este mundo o claman únicamente por saciar sus necesidades básicas de apareamiento.

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