lunes, 13 de junio de 2022


 El síndrome del vampirismo en El Santo del Amor

Es dura la vida en el más allá de un Santo. Es sacrificada la eternidad del Santo. Los fieles y fanáticos solo se detienen a pensar en estos mártires como seres humanos ejemplares, que han recibido la bendición divina de seguir haciendo el bien por los siglos de los siglos, sin ponerse a considerar que eso equivale a una eternidad de servicios, un sacrificio sin término. ¿Y qué decir si el Santo en cuestión se involucra sentimentalmente con uno de los creyente que acuden a él, desesperado por un favor? En ese caso, el Santo estará más consciente de su condena a la soledad, no la sufrirá en carne propia pero sí en su alma inmortal. Tendrá que padecer el Síndrome de Nosferatu: un vampiro condenado a la soledad y que cae derrotado por un amor imposible. Aunque situados en los los extremos, en las esquinas opuestas donde se ubican el bien el y el mal, Nosferatu y El Santo del Amor comparten la misma condena de la eterna soledad.

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